La evolución de la cuadra, ha ido de la mano con el propio desarrollo del espectáculo taurino. Así, podemos hablar de varias etapas:

1) -Etapa del año 1920 al 1960
Durante esta época confluyen multitud de acontecimientos que afectan directamente a la gestión de la cuadra. Durante los años veinte se produce un espectáculo en las plazas de toros que realmente tenía unos resultados catastróficos en cuanto al tercio de varas, eran múltiples las muertes de caballos producidos por las cornadas de los toros, los caballos no iban recubiertos con ningún tipo de protección, por lo que había que disponer de una importante cuadra de caballos; alrededor de unos 120 caballos por temporada, para hacer frente a la demanda de espectáculos.

Poco a poco, la cuadra va cogiendo auge entre los profesionales taurinos, comenzando a salir los primeros contactos empresariales para contratar los servicios de la cuadra en plazas por la provincia de Huelva, Badajoz, Cádiz, Córdoba, Málaga y Sevilla. En el año 1922 D. Antonio Cruz conoce a D. Eduardo Pagés, empresario de la Plaza de Toros de Sevilla y es en el año 1925 cuando la cuadra debuta en la Real Maestranza haciéndolo de manera consecutiva hasta el día de hoy.

En el año 1930 se produce la aparición del peto para cubrir parte de la fisonomía del caballo, con lo que se consigue reducir la hasta entonces accidentada suerte de varas, aunque en este sentido, se producirán multitud de cambios hasta encontrar el peto que conocemos hoy en día.

Durante los años que van desde 1930 hasta 1950 la Cuadra vive su mayor popularidad y prestigio, prestando sus servicios en 180 ocasiones en un año. También, durante los años que van de los 50 a los 60 concurre un hecho que ha influido hasta el día de hoy en la reglamentación vigente, sale a la luz la obligatoriedad de exigir a las cuadras de caballos un peso que no sea inferior a los 500kg ni superior a los 650kg. (art 60 reglamentación vigente). Por lo que tuvimos que adaptarnos a dichas exigencias y buscar un tipo de caballo que ya se iba perfilando con las características propias al de hoy en día.

2) -Etapa del 1960 al 1990
En esta época se hace cargo D. Manuel Peña Rodríguez, durante estos años se producen unos cambios sustanciales: tanto en el caballo, como en la suerte de varas en general. Durante los años 60, principios de los 80 se empieza a buscar un caballo de más peso para intentar igualar la pelea entre toro y caballo, consiguiendo así, que no fuera tan accidentada la suerte de varas, porque hasta la fecha eran muy habituales los derribos trayendo como consecuencia las lesiones de caballo y picador. Esto trajo consigo, que tuviésemos que buscar caballos de peso, pero, de muy poca movilidad y agilidad lo que a nuestro entender iba en perjuicio del espectáculo, pero las exigencias de profesionales y aficionados nos obligaban a ello, unos iban buscando su propia seguridad y otros querían un espectáculo cada vez menos cruento. Todo esto hacía que tuviésemos que adaptarnos a las necesidades.

En el tiempo que va entre los años 80 a los 90, Manuel Peña propone junto los veterinarios y la administración, la opción de que saliesen a picar tres caballos en cada corrida más un caballo que se ponga en la puerta de cuadrillas de reserva, en la actualidad se establece como norma aunque sin llegar a estar reflejada como obligación en el reglamento, en las distintas plazas de nuestra geografía sobre todo en las plazas de primera categoría.
Hasta que en el año 92 se produjo el ministro Sr. Corcuera con una serie de modificaciones en el reglamento que nos afectaron directamente, como fue: la prohibición de la raza traccionadora para picar (art 60 reglamentación vigente), se reduce la puya y en el peto se unifico su peso en un máximo de 30 kg. Todo esto se le conoció como “Reglamento Corcuera”

3) -Etapa del 1990 a la Actualidad
De los años 90 a nuestros días es cuando la cuadra ha evolucionado más en cuanto a innovaciones en el tercio de varas se refiere, tanto en el peto utilizando cada vez más materiales más ligeros y flexibles, en cuanto al caballo se ha ido buscando un caballo más ágil y atlético para darle a la suerte de varas mucha más brillantez al que hasta entonces se había hecho, intentando igualar la pelea en el peto y pudiendo comprobar así la verdadera bravura de los toros.

Por todo esto, la Cuadra en todos estos años ha recibido numerosos reconocimientos tanto de la prensa especializada como de los propios profesionales. Esto nos hace trabajar con la máxima ilusión y responsabilidad para poder satisfacer en cada momento los distintos compromisos profesionales que nos van surgiendo a lo largo de cada temporada, por eso, disponemos de una cuadra de unos 30 animales como medía al año, para poder cubrir hasta seis espectáculos en un mismo día, con un personal cualificado para realizar los servicios que se le requieran a la cuadra, con el medio de transporte adecuado para poder desplazarnos a cualquier parte de la geografía española, caballos de alguacilillos, arrastre y con todo el equipamiento necesario para ofrecer el mejor servicio en cada momento.